Sunset Song, de Terence Davies (Reino Unido, 2015)

MG. Sunset Song

Aula voladora de Melocotón Grande. Cine nº365
Sunset Song, de Terence Davies, Reino Unido, 2015 © Terence Davies

Decía Terence Davies que él no entendía el mundo moderno, que prefería una versión romántica que para su desgracia no volverá a existir jamás. Su última película, claro, es un drama de corte clásico muy al estilo de El hombre tranquilo.Sunset Song no arriesga demasiado pero es bellísima. Aunque era obvio, hablamos de Terence Davis. Por el contrario esa sociedad moderna que no entiende Davies es el que Denis Villeneuve explora en cada en cada una de sus películas. Desde el individuo y sus miedos, envidias y frustraciones que nos restregaba con ese complejo laberinto titulado Enemy, hasta Prisioneros o esta última, Sicario, dos thrillers intensos donde el director se divierte jugueteando con la doble moral americana. Otra de las películas más esperadas del Festival tiene el cáncer, otra de las guerras -de momento perdidas- de la sociedad actual, como detonante de su argumento. Es la divertida y devastadora Yo, él y Raquel de Alfonso Gomez-Rejon, último ganador de Sundance.  A pesar de ese rechazo a lo contemporáneo es curioso que Terence Davies haya adaptado precisamente la novela clásica de Lewis Grassic Gibbon, una historia que precisamente protagoniza una joven muy adelantada a su tiempo en lo sentimental. La chica de principios de siglo XX que interpreta la modelo Agyness Deyn tiene una concepción moderna del amor y también de la guerra. Es individualista y feminista.  La historia que Davies filma con calma, estilo y a través de unos paisajes que ahogan por su belleza es la de una familia de agricultores escoceses cuyas vidas se ven truncadas por el inicio de la Gran Guerra. La vida pasa entre tragedias y dichas y la forma en la que Davies lo cuenta es hipnótica. Un escena, como ejemplo: Primero los gritos desgarradores de una mujer madura que está pariendo, después alguien que se lava los brazos ensangrentados, luego unas manos que rompen un huevo cocido y después una boca que lo degusta con apetito… “Han sido gemelos”, dice el médico mientras mastica el huevo. Y así, entre campos de trigo y latigazos en la espalda, tormentas y besos apasionados, bailes y guerras, uno podría ver  Sunset Song en bucle durante horas y no pasaría nada. La película de Davis tiene además la presencia de Peter Mullan, que es un animal. El actor interpreta a un padre autoritario, violento y salvaje y lo hace con su cuerpo, con su voz, con su avasalladora presencia y con su estómago.  No ganará la concha pero es cine gourmet.