#Manga nº 472 #Shin chan, de Usui Yoshito

 MG. Shin chanAula voladora de Melocotón Grande
#Manga nº 472

Shin chan, de Usui Yoshito

Título original:クレヨンしんちゃん, Kureyon Shin-chan. Futabasha, 2006

El enigmático fallecimiento de Yoshito Usui obligó a hacer un repaso a su carrera, que incluyó 19 años encargándose de dar vida en el papel al divertido pero polémico personaje.

Shin chan se pasa el tiempo haciendo tonterías y poniendo a sus padres en situaciones embarazosas. Con este superventas desde 1992 su autor ha seducido al público burlándose de los defectos de la sociedad japonesa, y de los adultos en general, a través de la mirada de su pequeño protagonista. ¿Quién no conoce al desvergonzado Shin Chan, el travieso mequetrefe del ‘culito-culito’? ¿Quién no se ha reído ante sus barrabasadas?

Es más que probable que ni una sola madre querría tener como hijo a Shinosuke Noara, Shin chan, el personaje de un niño irreverente, grosero, irrespetuoso y chillón que creó el dibujante japonés Yoshito Usui. El 20 de septiembre, la policía de la prefectura de Gunma, a unos 100 kilómetros al noroeste de Tokio, confirmó que Usui, de 51 años, había muerto el día 11 de agosto de 2008, cuando se fue a hacer senderismo por las montañas Arafuna.

Aunque la ruta senderista está bien señalizada y apartada de los acantilados de Tomoiwa, y pese a que, según su familia, Usui visitaba el lugar con frecuencia, todo apunta a que se acercó demasiado al borde del precipicio para tomar una foto del paisaje y cayó. Unos excursionistas encontraron días después su cuerpo al pie de una pared de cien metros de alto, con sus cosas metidas en la mochila, salvo su cámara digital, cuya última foto era precisamente una de esas peligrosas vistas.

Usui nació el 21 de abril de 1958 en la prefectura de Shizuoka, al este de Tokio. Estudió diseño mientras trabajaba y después estuvo en las oficinas de una empresa de publicidad. Pero en los años ochenta lo dejó todo para dedicarse al manga.

“Era una persona de lo más común, un japonés cualquiera”, recuerda por teléfono el experto en cultura nipona y traductor de japonés -y de Shin chan- Marc Bernabé, de 33 años, que lo conoció en 2001 y con quien desde entonces trabó una buena amistad. “Era delgado, para nada especial, muy reservado, pero te hacía continuamente preguntas sobre tu vida”, añade. “Hablando con él no te hacías a la idea de que tuviera tanto humor dentro como para crear esos cómics. Si acaso, de vez en cuando, soltaba alguna broma, pero enseguida se retraía, le daba como vergüenza. Es que en Japón no está bien visto eso de contar chistes”. Tampoco le gustaba que le sacaran fotos “ni figurar en ninguna parte”.

El fenómeno Shin chan, que nació como una tira cómica y pronto pasó a ser un dibujo animado que llegó a España en 2001, atrajo tantas críticas como parabienes. Para algunos, el niño era un mal ejemplo para los menores, que había que evitar. Para otros, una caricatura de los modelos familiares.

En su blog, Bernabé, se dedicó a escribir tanto la biografía de su amigo como a recordar los momentos pasados junto a él, recalca que estemangaka (así se llama a los dibujantes de manga) no sólo se dedicó a historias familiares. Además de Shin chan recuerda otra, titulada Super Shufu Tsukimi-san (Tsukimi, la súper ama de casa), destinada más al público treintañero, sobre la familia de una señora más bien desastrosa y despistada, con un marido oficinista (como fue Usui muchos años) y dos hijas (como tenía Usui). “No podía evitar ver un sesgo autobiográfico de Yoshito en esos dibujos”, apunta Bernabé. Los gags escatológicos de Shin chan, el niño que le afea a su madre el trasero tan gordo que tiene, y que se baja los pantalones y enseña el suyo al grito de “¡culito culito!”, se repetían en estas viñetas.

Pero también tuvo tiempo y valentía para meterse con la yakuza, la mafia japonesa, con historias con escenas grotescas de sangre y sexo. “Me he reído por lo absolutamente cafres y hasta de mal gusto que llegan a ser”, describe Bernabé.

Usui visitó Barcelona en dos ocasiones. “En 1990 como turista típicamente japonés, en autobús, parada y a hacer fotos”, comenta Bernabé. “El año pasado vino a visitarnos. Quería ver cómo vivíamos, lo que comíamos. Y sobre todo, ir a comer a casa de mi abuela, que le preparó de todo, hasta una escudella”.

La editorial que publica Shin chan en Japón, Futubasha Manga’s Town, ha anunciado que Usui dejó dibujos hasta mediados de octubre. Shin Chan, que nació en 1990, se ha quedado huérfano después de 59 volúmenes con sus aventuras. A menos que las hijas de Usui, de 24 y 22 años, y que según su padre dibujaban mejor que él, vuelvan a contar sus historias. Por cortesía de Luk Internacional, distribuidor oficial de la serie de animación y el merchandising de Shin chan, al final de la charla se proyectó el memorable episodio especial ‘¡Eh, que viajo a España!’, homenaje personal de Usui y el equipo encargado de la serie animada a nuestro país, el país occidental que mejor ha acogido al personaje.

Marc Bernabé (L’Ametlla del Vallès, Barcelona, 1976) es traductor e intérprete del japonés, especializado en la traducción de manga y anime, campo en el que cuenta con un bagaje de cientos de volúmenes y episodios traducidos. Es también especialista en didáctica de la lengua y cultura japonesas para hispanohablantes. Entre sus obras se cuentan la serie de cuatro libros Japonés en viñetas (Norma, 2001-2006), la serie de tres libros Kanji en viñetas (Norma, 2006-2009), Apuntes de Japón (Glénat, 2002), la serie Kanji para recordar (Herder, 2001-2004, junto con J. W. Heisig y V. Calafell) y la guía de viajes Rumbo a Japón (Laertes, 2005, junto con V. Calafell y J. Espí). Su trabajo más reciente son los libros Hanzi para recordar (Herder, 2009, junto con J.W. Heisig, T. Richardson y V. Calafell), una colección para aprender los caracteres chinos en dos versiones: chino simplificado y tradicional.

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