#Fotolibro nº 467 #Henri Cartier-Bresson

MG. Henri Cartier Bresson 2

Aula voladora de Melocotón Grande
#Fotolibro nº 467

Henri Cartier-Bresson

Chanteloup-en-Brie, Francia, 22 de agosto de 1908 – Céreste, Francia, 3 de agosto de 2004

“La fotografía es una acción inmediata; el dibujo, una meditación” Henri Cartier-Bresson

Esa huella del dibujo la mantuvo durante toda su trayectoria, aunque se hizo más evidente a partir de la década de los 80, cuando retomó la práctica del dibujo del natural, copió a los grandes maestros, como a Goya, y se retrató a sí mismo repetidamente, quizá en un intento por autoexplorarse a través del lápiz y el papel.

Pero fue sin duda la fotografía lo que convirtió a Cartier-Bresson en uno de los más destacados profesionales de esta disciplina. Su trabajo se vio influido por corrientes del momento como el constructivismo o las ideas racionalistas de la Bauhaus, aunque también, y de forma relevante, el surrealismo, movimiento del que le atrajo su actitud contestataria y la asociación de imágenes por analogía, sinécdoque y anamorfosis.

Así como los futuristas italianos abordaron la captación del movimiento en sus pinturas y esculturas, Cartier-Bresson hizo lo propio en fotografías como Detrás de la estación de San Lazare, París, de 1931. Si bien, además de poner en práctica los lenguajes artísticos de la vanguardia, el fotógrafo francés adoptó una visión atenta y crítica de cuanto acontecía a su alrededor. Así, fotografió la pobreza de las calles españolas, francesas o mexicanas, además de acontecimientos históricos tan relevantes como la coronación de Jorge VI o las consecuencias en la población de los horrores de la II Guerra Mundial.

Su espíritu curioso le llevó a viajar a India, Rusia o Cuba mientras que su fama como fotógrafo le permitió retratar a Giacometti, Matisse, Capote o Sartre.

El cine fue también otra de sus pasiones llegando a convertirse en colaborador de Jean Renoir, uno de los cineastas que abrió el camino de la renovación del cine francés y europeo. Juntos trabajaron en las películas La vida es nuestra, Una partida de campo y La regla del juego.

Cuando el fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson (1908-2004) tomaba una foto, no solo capturaba una imagen: en algunas ocasiones, bailaba. Ambas acciones las realizaba con velocidad, astucia y gran intensidad. Para él, la vida a través del visor era como un baile.

Por eso, en su opinión, el hecho de tomar una fotografía representaba “poner en una misma línea de visión, la cabeza, el ojo y el corazón”, en donde lo importante no era solo fotografiar, sino captar un momento y un sentimiento.

Una exposición retrospectiva de Henri Cartier-Bresson se exhibió en 2014, en Colombia. En total, son 133 fotografías que muestran su trabajo desde su periodo surrealista hasta sus reportajes para la Agencia Magnum, la cual fundó en 1947, con David Seymour y Robert Capa, entre otros.

“La fotografía es un instrumento y lo que a él le importaba era aprender a mirar. Estas fotos son importantes para el público, necesitamos aprender a leer las imágenes en un mundo en el que somos manipulados por ellas. Aprender de un maestro como él, nos da mucho”, dice Emmanuelle Hascoet, curadora de la muestra en el Museo de Arte Miguel Urrutia del Banco de la República, en Bogotá, como parte del año Colombia-Francia y de la Bienal Internacional de Fotografía.

En 1932, Cartier-Bresson adquirió una cámara Leica, ligera y de fácil manipulación, que le permitió convertirse en un explorador que iba por la calle en busca del instante decisivo: la posibilidad de capturar en una fracción de segundo la emoción que un tema desprende y la belleza de la forma.

“Puedes ver el interés por la gente, cómo capta la emoción y la atención, la vida interior de sus personajes. Es muy fuerte”, reflexiona la francesa Hascoet.

Prueba de ello es el reportaje de la coronación de Jorge VI en Inglaterra, que también fue uno de los trabajos más emblemáticos de su carrera, pues no reprodujo el momento histórico, sino que eligió mostrar al pueblo inglés que intentaba entrever, por medio de diferentes dispositivos, a la realeza.

Su talento le permitió presenciar algunos de los hechos más relevantes del siglo XX –siempre desde su mirada particular–, como los funerales de Gandhi en la India (1948) y la independencia en Indonesia (1945).

“¿Cómo hizo para estar en esos momentos y tan cerca? No se sabe, es increíble, como una película. Por eso, su amigo Pierre Assouline lo llamó ‘el Ojo del siglo’”, dice Hascoet.

El fotógrafo, nacido en Seine-et-Marne, no estaba de acuerdo con retocar las fotos. Solo lo hizo en algunas ocasiones, como con la icónica imagen del “famoso salto de Lazare”, que Hascoet define como “una ilustración del momento decisivo”.

En su trabajo, también se destacan los retratos que realizó a personajes como Truman Capote, Martin Luther King, Coco Chanel, Simone de Beauvoir, Albert Camus y Jean-Paul Sartre, entre otros.

MG. Henri Cartier Bresson