#Filmoteca nº 524 #¿Qué es el cine?, de André Bazin

MG. Qué es el cine

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#Filmoteca nº 524

¿Qué es el cine?, de André Bazin

Título original: Qu’est-ce que le Cinéma? Editions du Cerf. París, 1958. Edición española: Ediciones RIALP. Madrid, 1990. Versión y traducción de José Luís López Muñoz. Impreso en Gráficas Rógar, Madrid. 400 pp. Rústica. 23 x 14 cm

Primero fue la idea, la construcción por parte de la mente de todo lo necesario para la existencia de la foto o del cine. Primero fue la fantasía, fueron los inventores de ingenios, fue lo que André Bazin, el fundador de Cahiers de Cinéma, llamaba “la imaginación del siglo”.

Bazin fundó en 1951 Cahiers du Cinéma, donde luego trabajaron Truffaut, Godard, Rhomer, Chabrol y Rivette. Estudiaba las películas y las agrupa según los valores y leyes que mostraban y, a partir de ahí, estableció su teoría que, pese a su muerte prematura, ha sido muy influyente. Sus artículos están en la antología ¿Qué es el cine? (1953).

Para Bazin el cine es el arte de lo real. El cine puede mostrar formas de la realidad incluso sin recursos técnicos ni artísticos. La realidad no es igual a lo visible. Para él, el cine expone la verdad de lo real, mientras que para Kracauer sólo es la realidad de los hechos.

El cine también es un lenguaje que da forma a la imagen. Los trazos que la realidad deja en la imagen son materia prima de este lenguaje. Bazin es partidario de las tomas largas, de la corrección de encuadre, de la profundidad de campo y de la unidad de espacio y tiempo de la realidad. Con estos recursos, el espectador puede dirigir su atención con más libertad y poder de lectura, más allá de la realidad que se muestra, y puede percibir que se prolonga en el fuera de campo y en su mente.

Bazin se opone al montaje psicológico, manipulador, que se utiliza en la mayoría de las películas para aportar ilusión de realidad, y con ello muestra su rechazo al cine dominante. En muchas películas, las tomas se hacen en tiempos y espacios organizados por razones financieras, y luego, con trucos, se manipulan las situaciones y las emociones de la realidad, pegando planos con imágenes poco verosímiles. En otras ocasiones se hace lo contrario, representando descarnadamente el sexo, el amor y la muerte, lo que también rechaza.

Bazin aconseja el uso preciso del montaje dentro de una línea narrativa, sin fragmentar el tiempo y el espacio. También aconseja un estilo basado en la mesura de la abstracción, de la significación, de la forma y del propio estilo, ya que un autor debe hacer una selección de la realidad pero no transformarla.

Así, defiende las películas de Flaherty, von Stroheim, Murnau, Renoir, Wyler, Welles y del Neorrealismo, todas ellas preocupadas por presentar el mundo con imágenes tomadas de la realidad y que rompen con las falsas apariencias oficiales. Además, son películas que ofrecen la posibilidad de interpretar los hechos, como hay que hacer a diario en la vida.

Pero Bazin también quería que aparecieran nuevos estilos para que el cine evolucionara hacia formas más variadas y personales y creía que el realismo lo haría progresar en esa búsqueda. Algunos estructuralistas y semióticos le han tildado de humanista e idealista, pero sigue siendo un teórico de referencia. Él vio la renovación, la necesidad de meterse en el flujo de la vida.