El verano de Sangailé (Sangailes vasara), de Alanté Kavaïté (Lituania-Francia-Holanda, 2015)

MG. El verano de Sangailé

Aula voladora de Melocotón Grande. Cine nº366
El verano de Sangailé (Sangailes vasara), de Alanté Kavaïté, Lituania-Francia-Holanda, 2015 © Alanté Kavaïté

En la adolescencia suele haber un verano en el que nada apetece. Solo estar con uno mismo y el paisaje, con la certeza de que se va a salir del bache pero con un cierto regodeo en un estado de decrepitud prematura, de duda razonable sobre el camino a seguir, aunque de inconsciencia absoluta sobre el primer periodo de crisis existencial. Que se ha estado hundido se descubre después, cuando se sale. En la adolescencia suele haber un verano en el que nada apetece. Solo estar con uno mismo y el paisaje, con la certeza de que se va a salir del bache pero con un cierto regodeo en un estado de decrepitud prematura, de duda razonable sobre el camino a seguir, aunque de inconsciencia absoluta sobre el primer periodo de crisis existencial. Que se ha estado hundido se descubre después, cuando se sale. Historia de superación de miedos, subrayada en la facilona metáfora del vuelo en la avioneta y con una trama masoquista más estética que ética, la película busca las sensaciones a través de un fuerte apoyo musical, con banda sonora de Jean-Benoît Dunckel, del grupo Air, que sin duda le otorga empaque, pero pocas veces encuentra en su puesta en escena la fluidez imprescindible para el enganche. Una indecisión cuyo paradigma podría ser la absurda presencia de los padres, a los que bien se podría haber mantenido elípticos, pero a los que visualiza para luego no desarrollarlos.