#Clásicos nº 560 Damas oscuras. Cuentos de fantasmas de escritoras victorianas eminentes, de Varias autoras (2017)

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Aula voladora de Melocotón Grande
#Clásicos nº 561

Damas oscuras. Cuentos de fantasmas de escritoras victorianas eminentes, de Varias autoras (2017)

Edición original en inglés: Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell, Dinah Mulock (Mrs. Craik), Catherine Crowe, Mary Elizabeth Braddon, Rosa Mulholland, Amelia B. Edwards, Rhoda Broughton, Mrs. Henry Wood, Vernon Lee, Charlotte Riddell, Margaret Oliphant, Lanoe Falconer, Louisa Baldwin, Violet Hunt, Mary Cholmondeley, Ella D’Arcy, Gertrude Atherton, Willa Cather, Mary E. Wilkins (Freeman). Edición original en castellano: Impedimenta. Madrid, 13 de noviembre de 2017. Traducción de Alicia Frieyro Olalla García, Sara Lekanda, Magdalena Palmer y Consuelo Rubio Alcover. 528 pp. Cartoné con sobrecubierta. 14 x 21 cm

La fascinación victoriana por la muerte y por lo que había más allá, con atmósferas sugerentes, ingenio y mucho, mucho humor.

Hubiese sido deseable que una edición tan cuidada como esta de Impedimenta incluyese una mínima biografía de las autoras, y que también se indicase quién es la responsable de la versión castellana de cada uno de los relatos (también los traductores son todas mujeres), de los que sí se anota brevemente cuándo se publicaron por primera vez, por orden cronológico que no siempre se respeta. 

MG. Damas oscuras 2Escritos en una época en la que la muerte se asumía con una naturalidad de la que carece el hombre contemporáneo, a través de estos relatos se muestran no sólo las convenciones de aquel tiempo sino también la situación de la mujer, que aquí aparece como mera comparsa, cuando no es quien provoca la tragedia por sus celos (“La historia de la vieja niñera”; “Realidad o delirio”, “El abrazo frío”). También las hay víctimas como “Salomé”; brujas como la hechicera de “No administrar después de dormir” o involuntarias médiums que incluso logran liberar almas en pena (“Cecilia de Noel”, el cuento más extenso, casi una nouvelle de un centenar de páginas) .

Pero, más allá de la anécdota, lo que estos relatos rezuman es una mirada sorprendente al insconsciente, a esos deseos y temores soterrados que condicionan involuntariamente la vida de los protagonistas. Como señalaba Italo Calvino en sus Cuentos fantásticos del XIX (Siruela), el elemento sobrenatural que se adueña de las historias de fantasmas “aparece siempre cargado de sentido, como la rebelión de lo reprimido, de lo olvidado. En esto se ve la modernidad de lo fantástico, la razón de su triunfal retorno en nuestra época”. Otra razón podría ser la sencilla ingenuidad de estas historias de espectros a los que sus autoras traspasan esos temores, caprichos e histeria que en la época consideraban característicamente femeninos. Aunque ese sea otro relato, también de terror.

Historias de mansiones abandonadas, de viajes en coches de caballos por páramos desolados, de castillos en acantilados, de bellas mujeres sepulcrales, de oscuras historias familiares en las que los antepasados no acaban de irse del todo… Un género en el que algunas eminentes damas novelistas abarcan el reinado de la reina Victoria y cuentan con aportaciones de autoras clásicas junto con otras no tan conocidas pero no por ello menos especialistas en lo tenebroso y lo sobrenatural. Ambientados en las montañas de Irlanda, en una villa mediterránea o en una tétrica mansión de Londres.

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